lunes, 21 de noviembre de 2011

Nueva exposición de Luis Pérez


El artista vallisoletano junto a una de las obras en las que está trabajando en la actualidad. | J. M. LostauCuenta Luis Pérez (Valladolid, 1978) que la llegada a la gran urbe cambió su mirada de artista autodidacta. Los colores y la luz londinenses arrasaron los diques que contenían su caudal creativo, liberándolo, lanzándolo a las calles, cegándolo con sus anuncios de neón, sumergiéndolo en los sonidos de una sociedad multicultural, comprometiéndolo definitivamente con el oficio del creador.
Siete años después de iniciar aquella aventura a orillas del Tamesis, que se prolongó durante cuatro años, este licenciado en Historia del Arte por la UVA afronta su enésima exposición en el extranjero en el Kunst 11 Zürich International Contemporary Art Fair, que en su decimoséptima edición acoge a 80 galerías internacionales.
De la mano de la suiza Persterer Contemporary Fine Art, Luis Pérezmostrará Lower East Side/NYC, un acrílico sobre lienzo rematado sólo hace unos días después de más de un mes de trabajo.
en enero regresará a Londres para participar en la muestra Winter Show, de la galería Plus One, una de las que han puesto sus ojos sobre el vallisoletano, como la alemana Die Hamburger Galerie, la madrileñaSantiago Echeverría o la suiza antes citada.
"Con internet es más fácil llegar a los sitios, por lejos que estén, pero las galerías siguen siendo fundamentales a pesar de la crisis, porque la gente quiere palpar la obra", afirma el artista, volcado en unos mercados que no son los de su tierra. "En todos los lugares cierran salas, pero fuera hay más oportunidades", advierte.
(El Mundo)

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tinta - chismorreos

Tras un montón de días sin coger un lápiz ni un pincel, ayer pude dedicar casi dos horas a este dibujo en tinta. No hay mucho que explicar, parafraseando a Eddie B.: "It is what it is, just what it is"...

Tinta sobre Canson A4

jueves, 10 de noviembre de 2011

Sobre el arte

Cuanto más se esfuerza el mundo exterior por fijar una imagen de quién eres, más difícil resulta seguir siendo un artista. Y por esa razón muchas veces los artistas tienen que decir: "Adiós, tengo que irme. Me estoy volviendo loco y tengo que salir de aquí." Y entonces se van a hibernar a algún otro sitio. A lo mejor después surgen levemente cambiados.

Steve Jobs (de "Biografía de Steve Jobs" por Walter Isaacson)

-- Desde Mi iPhone

jueves, 3 de noviembre de 2011

Acuarela - pintando con los dedos

La semana pasada estuvimos bastante ocupados porque Manuela nos pegó un pequeño susto hospitalario que, afortunadamente, se quedó en nada. Pero apenas ha habido tiempo para nada, y mucho menos para pintar. Eso sí, aproveché las largas esperas para leer un par de libros: uno buenísimo sobre fotografía digital, y otro no tan bueno sobre pintura china, del que aún así saqué datos interesantes.

Los chinos han sido grandes pintores desde tiempos inmemoriales, basándose sobre todo en técnicas al agua como la acuarela, la tinta, etc... Su perspectiva es muy diferente de la occidental (se basa en superponer planos de lo que se quiere mostrar, por eso sus montañas siempre aparecen arriba del todo en la hoja, pues lo de abajo se supone que es lo que está más cerca del espectador), y apenas tratan las sombras. Es muy conocida la anécdota de un viajero occidental que regaló un retrato a un emperador chino, el cual al ver aquellas sombras a lo Rembrandt, le preguntó si el retratado estaba enfermo o le ocurría algo, pues no concebía una pintura de ese tipo, acostumbrado a las limpias acuarelas chinas.

En el libro se habla casi exclusivamente de la pintura sumi, con pinceles chinos cogidos en vertical, y otras técnicas bien conocidas. Sin embargo, un punto que me llamó la atención era que se usaba la pintura de acuarelas CON LOS DEDOS. "Ésto no lo he probado" me dije. Así que ayer cogí papel y pintura, y hala, a manchurrear.

El papel no debe ser muy absorbente, para que nos permita desplazar la acuarela por el mismo (mejor un Canson, aunque lo odio, que Fabriano o demás), y tampoco hay que echar demasiado pues se encharca todo y se vuelve ingobernable. Lo bonito es que deja unas texturas muy interesantes, unos colores muy limpios, y que, como es habitual en la acuarela, al final es ella la que hace lo que le da la gana.

Acuarela sobre Canson A3